Hasta la fecha, i4o mostraba el potencial de radón del municipio. El solver i4o calcula ahora la concentración de radón en cada estancia, en Bq/m³, desde el diseño, para que pueda compararla con el nivel de referencia que se aplica a su proyecto.
El radón es un gas radiactivo natural. Proviene de la desintegración del uranio contenido en las rocas, sobre todo graníticas y volcánicas, y migra por el suelo hasta la superficie. Al aire libre se diluye al instante. Bajo un edificio encuentra los defectos de estanqueidad entre el suelo y la estructura: grietas de la losa, juntas, pasos de redes. En cuanto el efecto chimenea o la ventilación ponen el edificio en depresión, este aspira el aire del suelo, y el radón con él.
En las versiones anteriores, el análisis de emplazamiento daba la clase de potencial del municipio (IRSN en Francia, JRC en Europa, EPA en Estados Unidos) y los informes llevaban la mención «no simulado». Esta actualización introduce el radón en el cálculo, como ya ocurría con el formaldehído o el CO₂.
«Unos pocos metros cúbicos de aire del suelo por hora pueden llevar una vivienda al doble del valor recomendado por la OMS.»
La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer clasifica el radón como cancerígeno para el ser humano. En los 66 países que disponen de una encuesta nacional representativa, el radón residencial explica una mediana del 13,6 % al 16,5 % de las muertes por cáncer de pulmón, según el modelo de riesgo (Gaskin et al., 2018).
El riesgo de cáncer de pulmón aumenta cerca de un 16 % por cada 100 Bq/m³ de concentración media a largo plazo (OMS). La OMS recomienda un nivel de referencia nacional de 100 Bq/m³, y como máximo de 300 Bq/m³ cuando las condiciones del país impiden el valor más bajo. En España, el Código Técnico de la Edificación fija el nivel de referencia en 300 Bq/m³ de media anual.
A igual exposición, un fumador corre un riesgo unas 25 veces mayor que un no fumador (OMS). En España, la mayor parte de las muertes por cáncer de pulmón debidas al radón se producen en fumadores y exfumadores (Ministerio de Sanidad, 2021).
Las rocas ricas en uranio, como los granitos, algunas formaciones volcánicas y las pizarras negras, son las que más radón liberan. Las fallas, las antiguas explotaciones mineras y los suelos permeables le abren camino hasta los edificios. A partir de la dirección del emplazamiento, i4o lee la clase de potencial de radón en Francia, en el resto de Europa y en Estados Unidos.
Según el Consejo de Seguridad Nuclear, las zonas en las que más del 10 % de los edificios superan 300 Bq/m³ en planta baja cubren el 17 % del territorio: el 70 % de Galicia, el 47 % de Extremadura, el 36 % de la Comunidad de Madrid y el 19 % de Castilla y León y de Canarias.
La directiva 2013/59/Euratom limita los niveles de referencia nacionales a 300 Bq/m³. Cada Estado miembro debe identificar las zonas donde muchos edificios superarán previsiblemente su nivel, medir el radón en los lugares de trabajo situados en planta baja o sótano de esas zonas y tomar medidas contra la entrada de radón en los edificios nuevos.
En los condados de zona 1, el nivel interior medio previsto supera 4 pCi/L, unos 150 Bq/m³, que es el nivel de acción de la EPA. La EPA recomienda incorporar soluciones de construcción resistentes al radón en las viviendas nuevas de estos condados.
Una norma de construcción fija un mínimo, cuando trata el radón. La concentración que llega de verdad a las estancias sigue dependiendo del diseño: la cimentación, la estanqueidad de la losa y el equilibrio de presiones de la ventilación.
La simulación parte del modelo que ya ha importado, y el radón se suma a los contaminantes que ya sigue.
El resultado aparece en Bq/m³, estancia por estancia, junto a los demás contaminantes. Localiza de inmediato los locales en planta baja que superan 100 o 300 Bq/m³.
En Europa, i4o estima el radón del suelo a partir de la ubicación del emplazamiento. Si dispone de una medición en la parcela, la introduce y sustituye a la estimación. En otros lugares, esa medición es necesaria.
Un edificio en depresión aspira más aire del suelo. El cálculo tiene en cuenta su ventilación, de modo que ve lo que un cambio de caudales o de sistema supone para el radón.
La pestaña «Suelo y radón» del panel Edificio le permite elegir la cimentación del proyecto. Tres ejemplos muestran la distancia entre las soluciones.
| Cimentación | Lo que ocurre | Entrada de aire del suelo |
|---|---|---|
| Losa sobre terreno | La losa se apoya directamente sobre el terreno. Es el caso de referencia. | Referencia |
| Cámara sanitaria | Parte del radón se diluye en la cámara ventilada antes de alcanzar las estancias. | ÷ 2 |
| Despresurización activa | Un extractor mantiene la cara inferior de la losa en depresión permanente. | ÷ 15 |
Lo que pide cada certificación determina lo que el estudio de diseño tiene que demostrar.
En su requisito de calidad del aire interior (SyB 02), el esquema español para vivienda otorga un punto cuando una medición realizada tras la obra y antes de la ocupación da 150 Bq/m³ o menos, según la serie UNE-EN ISO 11665. El punto no se aplica si el mapa de potencial de radón de España indica menos de 100 Bq/m³ en la zona. El manual BREEAM ES Nueva Construcción 2015 no menciona el radón.
La condición previa de calidad del aire (A01) limita el radón a 0,15 Bq/L (4 pCi/L, unos 150 Bq/m³) en el nivel ocupado más bajo, comprobado mediante ensayo. La simulación de i4o le indica desde el anteproyecto si la cimentación y la ventilación elegidas tienen probabilidades de superar ese ensayo.
En la zona 1 de la EPA, o en su equivalente local fuera de Estados Unidos, las viviendas de las cuatro primeras plantas sobre rasante deben construirse con técnicas resistentes al radón. La edición de noviembre de 2025 de LEED v5 BD+C no menciona el radón.
Una medición fiable de radón dura semanas o meses, idealmente en periodo de calefacción, y supone un edificio terminado. La simulación da la media anual que usan los niveles de referencia, en anteproyecto o en proyecto básico, cuando la cimentación y la ventilación aún pueden cambiar sin obras.
La simulación sirve para diseñar y para comparar opciones. En tres situaciones, la medición tiene la última palabra.
Los lugares de trabajo en planta baja o sótano de las zonas de radón europeas, los proyectos WELL y el punto radón de BREEAM ES Vivienda requieren una medición. La simulación prepara el edificio para esa medición, y la medición sigue siendo la prueba.
La estimación del radón del suelo puede desviarse en un factor de 2 a 3, y el mapa europeo tiene una malla de unos 10 km: una falla o un filón pueden escapársele. Una medición del gas del suelo en la parcela, introducida en el Studio, afina entonces el cálculo.
i4o no tiene en cuenta ni la exhalación de los materiales de construcción, como el granito o ciertos hormigones, ni la difusión del radón a través de una losa sin fisuras. En esos casos, el cálculo subestima la concentración.
Para todo lo demás, la simulación responde cuando la respuesta cuesta menos: antes de hormigonar la losa.
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